Sobre y para los sobrinos

Soy muy antisocial. Esa es una verdad absoluta. Yo no era así hace unos años; debo admitir que me he vuelto bastante antisocial porque he encontrado una especie de adicción que me apasiona tanto que no puedo dejarla ni cuando no estoy consumiéndola ni cuando estoy realizando otras actividades. Bueno, quizás sí cuando estoy viendo alguna película, serie o el último video de TeloResumo; pero, en lo usual, mi mente está siempre en mi pequeña gran adicción.


Yo adoro mi empresa-proyecto llamado Editorial Arrowy. Le dedico un 80% de mi día y me encanta. Cuando estoy mucho tiempo alejada de ella, estoy pensando en ella. Cuando converso con mis amistades, la mitad de mi cabeza está con ellos; la otra mitad está con Arrowy. Me he vuelto adicta a mi trabajo porque estoy orgullosísima de mí misma por no rendirme, por inspirar a otros y seguir batallando día a día para sacarlo adelante. Yo he decidido llevar una vida un poco diferente y muy criticada por muchas personas dadas mis elecciones poco convencionales e ilusas, pero de eso no escribiré hoy porque no me siento cómoda para hacerlo; sin embargo, debo confesar que este estilo de vida me ha llevado a muchos cambios y uno de ellos es el de mi interacción familiar.


Interactúo muy poco con mi familia, poquísimo. No me refiero a la familia nuclear sino a mis sobrinos, sobrinos nietos (los tengo), primas y primos, tíos, etc. No comparto con ellos. Motivos varios y, quizás, el primordial es que siempre estoy pensando en la editorial o en lo que tengo que escribir o en la radio o en mis colaboradores o en lo que hay publicar mañana o en las mil ideas que se me vienen a la mente todos los días. Los fines de semana podría verlos, pero los dedico a mi familia nuclear. Los sábados y domingos son los días que veo a mis padres, a mi hermano y mis gatos, es parte de una rutina que me complementa y ellos han entendido que me he vuelto muy antisocial y no les importa porque, obviamente, me quieren.

Y toda esta cháchara sobre mi vida la tuve que contar ya que le pregunté, una vez más, a mi prima sobre de qué le gustaría que escriba ya que necesito terminar las crónicas para publicar mi segundo libro y ella, muy amable, me dijo: “Escribe sobre los sobrinos.”

Menuda tarea.


No los conozco.


Es decir, obvio que sí sé quiénes son y cuántos son… creo; sin embargo, no comparto con ellos por las razones que ya les mencioné arriba. Además, debo admitir que soy pésima con los niños. Terrible. Me aterran. Ya la mayoría dejó de ser niños y ahora son adolescentes y con ese segmento de la población mundial me llevo mejor… creo.


No interactúo con mis sobrinos desde hace años. No tengo idea cuántos años tiene cada uno, no sé qué les gusta, qué hacen después del colegio, qué comen, cuando cumplen años, a qué colegio van… en muchos casos ni sé dónde viven. Espantoso, lo sé. Soy muy poco sociable y las redes no me funcionan porque no las uso excepto para Arrowy. No chateo con nadie que no sea de la editorial, no veo publicaciones que no sean sobre Kindle y Wattpad; mi vida es mi proyecto, mis colaboradores, mis crónicas, mis sueños y mi forma criticable de tratar de alcanzarlos. Sin vergüenza alguna.


Así que decidí hacer algo muy raro: Los busqué por Facebook e Instagram.

Estuve revisando sus perfiles, fotos, publicaciones, información, intereses, juegos, etc. Los “stalkee”. El resultado de mi búsqueda lo compartiré con ustedes en unos momentos, mas debo antes decirles que, definitivamente, no volveré a “stalkear” a nadie más en mi vida.

Descubrí que una de mis sobrinas tiene colgadas más fotos suyas que las que yo tengo en toda mi existencia (contando las de film, no solo las digitales). Le encantan los selfies y es muy buena con ellos. No sé si su mamá filtrará y elegirá las mejores, pero de ser ella misma quien las publica (supongo que sí, los niños de ahora nacen con la habilidad debajo del brazo) pues es toda una experta en el arte de salir bien en las fotos. Le di vueltas a su perfil y encontré poco con lo que pudiera yo relacionarme, y cuando me iba a dar por vencida y pedirle a mi prima que me diera otro tema, vi una publicación sobre “Yo soy Luna” que me llamó mucho la atención. ¡Ajá! ¡Una serie! Aquí hay algo que puedo ver. Entonces, me puse mi gorrito de lana, coloqué la cámara, las luces y me senté lista para grabar mi reacción viendo Yo Soy Luna.


Escribí “Ver Yo soy Luna” en Google. Me salieron muchos videos de Youtube con canciones que decían “Soy Luna”. ¿Será lo mismo?, pensé, y cuando miré más abajo me di cuenta de que el programa se llama Soy Luna, no Yo soy Luna… primer error mío, más estúpida no puedo ser.

Viví engañada toda mi vida.


Ok. Coloqué entonces “ver capítulos de Yo soy Luna, primera temporada”. Me salieron muchos blogs y uno de ellos decía “capítulos completos”. Perfecto, este es. Me llené de Spam de esta página colombiana, con veinte ads de Google y cuando le di click a Play, un anuncio de “Verá el video después de la publicidad”. De repente, tres mujeres en poca ropa me invitaban a utilizar el servicio de Camgirls… hum… aquí hay algo raro, esto no es contenido para niños. Hay que regresar a la búsqueda.


Links más abajo, todos me parecían sospechosos. Empezaba a preocuparme sobre el tipo de publicidad que permiten que se muestre en los links piratas de videos para niños cuando encontré: Netflix – Soy Luna. Segundo error mío… no pensé en Netflix. Insisto, re estúpida yo.

Cuando le di click, yo toda lista me di cuenta que había un pequeño problema, solo se encontraba la segunda y tercera temporada. ¡Hum! ¡Al cacho! No voy a seguir buscando y llenándome de cookies raros. Veré Soy Luna y punto, algún día mi sobrina me contará o esperaré el TeloResumo de Soy Luna para enterarme qué pasa en la primera temporada.

Grabé la reacción. Un desastre.


Resulta que Soy Luna es una mezcla de High School Musical con una versión ligera y muy Disney de Gossip Girl. Quizás algún día me anime a colgar la reacción; por ahora, no.

Mi primera experiencia en el mundo de mis sobrinos me gustó. Yo creo estar lista para la siguiente.


Mi segundo hallazgo fue que mis sobrinos son muy reservados con sus publicaciones para la familia. Tienen los mil filtros necesarios, solo hay publicaciones sobre temas familiares o videos graciosos de internet… era más difícil de lo que pensé pero no me rendí. Busqué y busqué y detecté muchos juegos en línea que compartían en sus perfiles. ¡Perfecto! ¡Jugar! Eso sí puedo hacer. Vi una publicación de uno de ellos en los que decía AC/DC y algo con una guitarra. ¡Música! ¡Rock! Aquí vamos. La aplicación es Guitar Game o Guitar Flash o Guitar hero… es Guitar algo. Aquí les dejo mi experiencia jugando algo que juegan mis sobrinos.





Mi tercer hallazgo es que Dragon Ball es un clásico. Mis sobrinos y sobrinas ven Dragon Ball… Ahora, qué número o serie o saga sea la que estén viendo ahorita, ni idea. Yo me quedé en Dragon Ball Z y solo me vi la parte de Cell. No sé qué pasó luego con Goku, Goham y demás; algo escuché que volvió a morir o lo revivieron o no lo sé. Creo que llegué a ver un poco de la saga de Majin Boo, porque recuerdo al monstruo color rosado mas no sé qué pasa con él. Dado que no puedo verme toda la saga entera, decidí ver el TeloResumo de Dragon Ball, y me grabé reaccionando pero es mejor que ustedes vean el resumen y se rían tanto como yo lo hice. Aquí va:




Cuarto hallazgo. Ninguno tiene publicaciones sobre lecturas o libros. Ahora, no quiere decir que no lean, estoy segura que sí, mas no comparten publicaciones sobre libros con la familia. Lo cual, si bien me preocupa, llego a entenderlo porque ni si quiera yo comparto lo que leo. Me va a encantar saber si alguno tiene cuenta en Wattpad y qué leen ahí. Voy a acosarlos en la plataforma.


Mientras seguía buscando los gustos de mis sobrinos, recordé que esta semana Netflix había subido Neon Evangelion y me pregunté si ellos la habrán visto. Me encantaría saberlo. No creo que a sus papás les guste tanta sangre y destrucción; sin embargo, es fenomenal, deberían verlo primero ellos y luego decidir si les puede gustar o no a sus hijos. Y así como recordé Evangelión, recordé que Netflix trae Caballeros del Zodiaco el 20 de julio y me puse más contenta aun y ya estaba por regresar a mi mundo antisocial y dejar mis descubrimientos cuando se me vino una idea a la mente.


Quizás no pueda compartir, interactuar, conversar, chatear o mirar a mis sobrinos porque soy un sujeto extraño pero puedo quizás dejarles aquí la lista de Top 10 cosas que deberían ver y que vi yo en mi niñez y adolescencia y que están en Netflix (para evitarnos la publicidad porno) pero no todas están en Netflix. Ok, dejémoslo en Top 10 recomendaciones para mis sobrinos:


10. Contracara

9. Día de la Independencia

8. Las Guerreras Mágicas

7. Matrix (solo la 1)

6. 10 cosas que odio de ti

5. Saint Seya – Todas las sagas. Si ven las 12 casa me llaman para armar maratón y yo llevo la canchita.

4. Volver al Futuro (las 3)

3. E.T. El extraterrestre.

2. Billy Elliot (para que nunca dejen de perseguir sus sueños, no importa lo que pase.)

1. El narrador de cuentos (serie completa)


Termino entonces dejando un pequeño mensaje a mis sobrinos. Hace muy poco se fue el abuelito. Tenía 99 años y sé que ustedes lo disfrutaron cuando él ya no podía hacer las cosas que hacía con nosotros: sus papis y sus tíos. Yo les puedo contar muchas cosas que recuerdo de él, pero creo que quiero comentar algo en particular. El abuelito construía herramientas o utilería para nosotros. El cuarto donde duerme ahora mi papá lo armó él en un medio día. Mi papá y mi tío Mario demoraron tres días cuando se lo trajeron abajo y lo volvieron a hacer con nueva madera. En el cuarto antiguo de Oscar, habían estantes de ropa que los hizo el abuelo simulando algo parecido a un ropero, el día en que compramos uno de verdad, no sabíamos cómo desarmar el hecho por el abuelito; entonces, él se nos acercó, sacó una maderita del medio y el resto fue saliendo pieza por pieza. A nuestros cuartos se metían los ratones que bajaban por el techo, él nos puso un marco de madera y un tamizado para que entrara la luz y el aire pero no los intrusos. Le conté que necesitaba un soporte para mi laptop para que no se recalentara en mi cama, él me hizo uno de madera con ventilación para que saliera el aire caliente. Lo hizo con partes de una silla de la casa que él destruyó, pero lo hizo. Eso fue lo último que me armó. Me dijo que ya no podía hacer cosas con las manos cuando me lo dio. Me duró años.


Estoy segura que sus papis y tíos tienen más historias sobre lo que les construyó el abuelito. Ustedes vivieron una etapa del abue diferente pero también muy hermosa. Que no se les olvide nunca y cuéntesela a los demás porque nuestro abuelito era muy particular.

Espero, quizás, que podamos ir al cine juntos o ver una serie en casa, soy buena punta para eso, no les prometo está más con ustedes porque sería mentirles, pero si quieren hacer maratón de animes, ir a Arenaliens, conciertos o festivales frikies, aquí estoy yo.

Un fuerte abrazo… los estoy observando…Nah, mentira. Chaus.

Lima, Perú - Hecha por Frescia Milagros - info@editorialarrowy.com

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